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27 enero, 2011

EL LIBRO DE THOT


El CARRO (LA ENERGÍA BIPOLAR)
Cuando el discípulo hubo elegido el camino sintió temblar la tierra bajo sus pies. 
A su espalda apareció un carro de base cuadrada tirado por dos esfinges: negra la del pescante derecho, blanca la del pescante izquierdo.

El carro iba protegido por un dosel que sostenían cuatro columnas.
En el pescante aparecía el sol alado y sobre el dosel el círculo con un punto.
Cuando el carro llegó su altura envuelto en un torbellino, una voz potente venida de lo alto resonó con fuerza en sus entrañas y dijo: "Salta al pescante, toma las riendas y cambia tus vestidos."
El discípulo, que había hecho un largo esfuerzo, obedeció instintivamente la indicación, cambió sus vestidos y tomó las riendas.

En ese momento vio dibujarse sobre él signo de la tau rematado hacia arriba por una flecha.
La voz le impulsó desde su interior: "Toma en tu mano izquierda tus atributos: el cubo, la esfera, la pirámide".
No detengas el carro y acelera la búsqueda de la sabiduría, utilizando las fuerzas que te han sido dadas.
La luna te es propicia y el sol alado está entrando en la constelación de las grandes transmutaciones.
Sobre tu frente está ya la cobra de la sabiduría y en tu pecho la tau soporta las dos escuadras.
El discípulo agradeció a sus guías la ayuda y aceleró el ritmo aprovechando la fuerza de las dos esfinges equilibrando con las riendas que sostenía en su mano derecha el tiro de cada una.

Mientras guiaba el carro, que le había sido dado generosamente, anheló el momento en que el arriba y el abajo se unirían, el momento en que la obra concluida vendría a sus manos y el masculino y el femenino se manifestarían patentemente a sus ojos como una unidad invisible y fecunda.

11 noviembre, 2010

EL LIBRO DE THOT - VI

POLOGIA DEL LIBRO DE THOT
Autor: Eleuzel
PARTE VI
En el preciso momento, en que el sol emergía en el horizonte del mar azlante, el escriba supremo abandonó el templo y descendió al valle sin equipaje alguno, sin las insignias de su rango.
Un nuevo discípulo había ascendido con éxito los primeros peldaños de la iniciación y quedaba encomendado a su guía.
El discípulo, se llamaba Eleuzel de Delphos y su origen se remontaba también a la época milenaria de los hombres-pájaro, los hombres-ele, los hombres-libres que habiendo descendido al planeta del maya se habían prendado de las hijas de los hombres y cohabitado con ellas.
LOS AMANTES (LOS DOS CAMINOS)

En el día quinto, el discípulo, había acumulado suficiente sabiduría para discernir entre las distintas formas de poder y ejercerlo ante la admiración de sus semejantes. 

Ya conocía el árbol de la vida y había probado sus frutos, también sabía distinguir entre los demás árboles el del conocimiento y había olido sus doce flores. 
Era el tiempo en que había sentido la presencia de la serpiente antigua enroscada en el tronco del árbol de la vida y tanto le había costado vencer.

En lo alto brillaba el sol que todo lo fecunda, lo miró y fue deslumbrado. 

En la visión pudo distinguir al mismo tiempo la luna avanzando.

En el mismo camino frente a sí, distinguió un hombre joven ataviado con los atributos de un príncipe. 

Al caer la tarde, le salieron al encuentro dos princesas bellamente engalanadas. 
A su lado derecho, se colocó la mujer vestida de blanco con una sobretoga azul y coronada por la cobra de la sabiduría. 
A su lado izquierdo, se situó la mujer vestida de negro que se ataviaba con un collar de oro y dejaba al descubierto sus senos y también coronaba su cabeza la cobra de la sabiduría. 
Cada una de ellas se separó más adelante y tomó un camino divergente. 
Sobre el príncipe estaba el disco solar de 29 rayos, 14 menores y 14 mayores más uno y en su centro se dibujó Lucifer disparando un arco en dirección a su cabeza.

Entonces el discípulo supo que el príncipe era él mismo y que debía elegir entre dos caminos. 

Paró sus sensaciones hasta la caída del sol y cuando vio dibujarse en el cielo los signos de Venus y Tauro supo que debía elegir según la ley, armonizando las dos serpientes y evitando el punto sin retorno en el camino del conocimiento.

18 octubre, 2010

EL LIBRO DE THOT - V


POLOGIA DEL LIBRO DE THOT
Autor: Eleuzel
PARTE V
En el preciso momento, en que el sol emergía en el horizonte del mar azlante, el escriba supremo abandonó el templo y descendió al valle sin equipaje alguno, sin las insignias de su rango.
Un nuevo discípulo había ascendido con éxito los primeros peldaños de la iniciación y quedaba encomendado a su guía.
El discípulo, se llamaba Eleuzel de Delphos y su origen se remontaba también a la época milenaria de los hombres-pájaro, los hombres-ele, los hombres-libres que habiendo descendido al planeta del maya se habían prendado de las hijas de los hombres y cohabitado con ellas.
EL HIEROFANTE (el GUÍA ALQUÍMICO)
Antes de abandonar la ciudad el discípulo pasó nuevamente por las puertas del templo. 
Un grupo de jóvenes se preparaba para cruzar el umbral y entrar en el atrio de la iniciación. 
Era una escena que ya Había vivido.
El Gran Hierofante había sido conducido hasta el tercer escalón del atrio bajo un dosel de columnas doradas rematado por el sol alado. 
Bajo el sol se dibujaba un friso con los siete sellos de los siete guías alquímicos correspondientes a las siete razas y las siete generaciones.
El Gran Hierofante adornaba su cabeza con la cobra de la sabiduría, iba revestido de un manto rojo y una túnica dorada, sus pies se apoyaban en el suelo señalando a Occidente y dos jóvenes coronados con el símbolo del primer grado de la iniciación pedían ser introducidos en los misterios de Isis.
El Gran Hierofante mostró a los aspirantes los siete sellos, luego empuño la triple cruz con su mano izquierda, símbolo del control y armonía de los tres cuerpos y los tres mundos manifestados del Cosmos: la materia el alma, el espíritu, el cuerpo físico, el cuerpo astral, el cuerpo mental.
Finalmente el Gran Hierofante elevó su mano derecha y juntando el pulgar, índice y medio, flexionó el anular y el meñique y bendijo a cada uno según sus deseos. 
Pero no les entregó las llaves del gran secreto todavía y permanecieron cruzadas a sus píes esperando que sobrepasaran el umbral.
Sobre la cabeza del guía alquímico se dibujaron los signos de Aries y las planetas Júpiter y Marte. 
Había pasaba otro tiempo y el discípulo entró de este modo en el signo de Tauro.

CONTINUARA...

14 octubre, 2010

EL LIBRO DE THOT - IV


POLOGÍA DEL LIBRO DE THOT
por Eleuzel 
PRÓLOGO
PARTE IV

En el preciso momento, en que el sol emergía en el horizonte del mar azlante, el escriba supremo abandonó el templo y descendió al valle sin equipaje alguno, sin las insignias de su rango.

Un nuevo discípulo había ascendido con éxito los primeros peldaños de la iniciación y quedaba encomendado a su guía.

El discípulo, se llamaba Eleuzel de Delphos y su origen se remontaba también a la época milenaria de los hombres-pájaro, los hombres-ele, los hombres-libres que habiendo descendido al planeta del maya se habían prendado de las hijas de los hombres y cohabitado con ellas.
LOS ARCANOS MAYORES

- EL EMPERADOR (EL PRÍNCIPE ALQUIMISTA)

Al cumplirse el signo de Aries, el discípulo fue conducido a la presencia del emperador. Encontró al emperador con la mirada fija en el infinito en la misma actitud hierática que la emperatriz. 
El discípulo se detuvo y lo miró en silencio.
El emperador estaba sentado sobre una piedra cúbica y en la cara visible podía verse un animal con cabeza de gato y cuerpo de pantera, guardián del secreto del templo.
En su mano izquierda sostenía una cobra erguida y sobre ella un círculo símbolos del poder conquistado y ejercido. 
Eran sus atributos dominar y transmutar los cuatro elementos y poseía en sus manos la vida y la muerte de sus semejantes.
El emperador llevaba un anillo con un rubí tallado en forma de pirámide triangular y el mismo símbolo bordado en oro en el cinturón que ceñía su vestido.
El discípulo comprendió que ya habían sido reunidos por el emperador el cuatro y el tres y por tanto había descendido con el derecho de poseer el planeta y ejercer la justicia.
Entonces sobre la cabeza del emperador se dibujó el signo de Escorpión y en su pecho con las alas desplegadas se dejó entrever, sobre un disco dorado, el águila que indicaba la constelación de origen y su pierna derecha formó sobre la izquierda el ángulo de 90 grados.
De este modo el discípulo averiguó que el emperador era el príncipe alquimista por cuyas venas corría también sangre roja, el germen venido de las estrellas. 
No medió palabra alguna entre ellos pero el discípulo sintió que debía seguir su camino. Lo hizo y en ese momento supo que su búsqueda había entrado en el tiempo número cinco.

11 octubre, 2010

LIBRO DE THOT


POLOGÍA DEL LIBRO DE THOT
por Eleuzel 
PRÓLOGO
PARTE III
En el preciso momento, en que el sol emergía en el horizonte del mar azlante, el escriba supremo abandonó el templo y descendió al valle sin equipaje alguno, sin las insignias de su rango.
Un nuevo discípulo había ascendido con éxito los primeros peldaños de la iniciación y quedaba encomendado a su guía.
El discípulo, se llamaba Eleuzel de Delphos y su origen se remontaba también a la época milenaria de los hombres-pájaro, los hombres-ele, los hombres-libres que habiendo descendido al planeta del maya se habían prendado de las hijas de los hombres y cohabitado con ellas.
LOS ARCANOS MAYORES

LA EMPERATRIZ (ISIS sin VELO)

Atravesando la gran ciudad el discípulo llegó a las puertas de un palacio y fue invitado a entrar.
En medio de la gran avenida que recorría los jardines, se encontró con una mujer sentada en actitud hierática sobre una piedra que llevaba dibujados cinco ojos, en los ángulos y el centro de la cara visible.
Al contrario que la sacerdotisa la mujer no llevaba las ojos vendados y dejaba sus pechos núbiles al descubierto pero no se volvió para mirarle ni varió su actitud contemplativa.
Apoyaba sus pies sobre una luna en cuarto creciente, su mano derecha sostenía el cetro terminado en un círculo expresión de su poder ilimitado y su rango, en el dedo índice de su mano izquierda se posaba el águila protectora de los procesos alquímicos.
La mujer revelaba el estado de fecundidad incipiente, adornaba su cuello un aro con siete piedras preciosas y coronaban su cabeza doce estrellas.
En su frente se erguía la serpiente de la sabiduría. Atravesaba los jardines un gran río de agua primitiva que operaba la transmutación de los campos y los animales.
La carne débil del discípulo se conmovió ante la presencia de la emperatriz y cruzó su mente, como una idea divina, que tal vez fuese su alma gemela que andaba buscando.
En ese instante apareció el símbolo de Marte sobre la emperatriz y el discípulo supo que no debía moverse en ninguna dirección sino sentir y esperar hasta ser conducido dentro o fuera por sus guías invisibles.

05 octubre, 2010

EL LIBRO DE THOT

POLOGÍA DEL LIBRO DE THOT

por Eleuzel 

PRÓLOGO

PARTE II

En el preciso momento, en que el sol emergía en el horizonte del mar azlante, el escriba supremo abandonó el templo y descendió al valle sin equipaje alguno, sin las insignias de su rango.

Un nuevo discípulo había ascendido con éxito los primeros peldaños de la iniciación y quedaba encomendado a su guía.
El discípulo, se llamaba Eleuzel de Delphos y su origen se remontaba también a la época milenaria de los hombres-pájaro, los hombres-ele, los hombres-libres que habiendo descendido al planeta del maya se habían prendado de las hijas de los hombres y cohabitado con ellas.
LOS ARCANOS MAYORES

1.- EL MAGO (EL APRENDIZ)


A una Determinada altura del camino, el discípulo ya no fue llamado loco por las turbas.

Los prodigios que hacia, le merecieron el apodo de "mago".

Pero en realidad, seguía siendo discípulo: un aprendiz que había comenzado a practicar y obrar con sus conocimientos a través de la materia que le proporcionaban los cuatro elementos.

Cuando se presentaba a la gente, lo hacía como un hombre libre con el signo infinito sobre su cabeza: en su mano derecha la vara de poder y con su mano izquierda encaminando la fuerza que venía de lo alto hacia los materiales, sobre los que obrar el cambio.

Los materiales, los cuatro elementos con que había comenzado a trabajar, estaban simbolizados adelante de él sobre la piedra cúbica defendida por el ibis sagrado: el pentáculo dorado extraído de la tierra, la copa rebosante de agua primitiva, el fuego inextinguible brotando del ánfora, la espada curva delimitando el aire y las heridas.

La mayor parte de sus semejantes no comprendían ni los símbolos ni el lenguaje, otros tenían miedo en su presencia por la forma en que manejaba y dominaba los materiales, por eso le llamaron mago, dios, profeta, en adelante.

Pero en verdad, era un discípulo que todavía llevaba ceñida a la cintura la serpiente que se muerde la cola y estaba aprendiendo a experimentar con la materia aunque defendido por la fuerza constante de Mercurio.

El mago era el aprendiz alquimista buscando a través de sí mismo y la materia la sabiduría y el don de la obra.
2.- LA SACERDOTISA (ISIS con VELO)


El discípulo sabía, que antes de llegar a ser maestro, debía vencer las siete tentaciones y que serían sutiles como los mas secretos deseos y podrían disfrazarse incluso de aparentes formas de dominio del mundo de la materia Su primera tentación fue la sacerdotisa.

Al discípulo se le apareció cubierta de un velo negro y su primer deseo fue conquistarla y levantar el velo para entrar en su mirada, porque en ella averiguaba la matriz virgen de todas las cosas y el himen puro de la sabiduría que andaba buscando.

Cuando dio el primer paso para conseguir su objetivo, advirtió que la sacerdotisa llevaba sobre su cabeza tu tiara de triple círculo, símbolo de la trinidad superior conquistada, que defendían su vuelo los signos zodiacales de Virgo y la Luna que llevaba escrita en sus manos la ley cósmica de causa y efecto y que en su pecho estaba grabado el símbolo de la unión fecunda del arriba y el abajo.

Parado, el discípulo contempló largamente a la sacerdotisa vestida de blanco, oculto su brazo derecho por un manto azul, defendida por las columnas de los dos principios que determinaban toda polaridad y todo movimiento dejando ver en su mano izquierda la ley escrita y en su pecho el símbolo de Mercurio entregado a todos los que pretendían la iniciación.

Entonces el discípulo retrocedió hasta el atrio sin dar la espalda y comprendió que había vencido la primera tentación.

CONTINUARA...

04 octubre, 2010

EL LIBRO DE THOT

POLOGÍA DEL 
LIBRO DE THOT

por Eleuzel

PRÓLOGO

En el preciso momento, en que el sol emergía en el horizonte del mar azlante, el escriba supremo abandonó el templo y descendió al valle sin equipaje alguno, sin las insignias de su rango. 

Un nuevo discípulo había ascendido con éxito los primeros peldaños de la iniciación y quedaba encomendado a su guía. 


El discípulo, se llamaba Eleuzel de Delphos y su origen se remontaba también a la época milenaria de los hombres-pájaro, los hombres-ele, los hombres-libres que habiendo descendido al planeta del maya se habían prendado de las hijas de los hombres y cohabitado con ellas.

Como otras veces, el Escriba, cuyo nombre no diré, partió acompañando y protegiendo los primeros pasos de quien había recibido la luz en el Gran Templo y sobre la gran colina dorada defendida por cuatro puertas invisibles.

Mientras caminaban juntos, el maestro dijo a su discípulo: "Tomarás la dirección de Oriente y encaminarás tus pasos hacia la patria futura de las pirámides, donde un río nuevo bañará los pies de una nueva raza portadora de la única semilla que no será aniquilada en la séptima generación."

EL discípulo llevaba impreso a fuego en su corazón y en su mente el Gran Libro y los dos libros subsidiarios. 

Mientras caminaba, en una visión retrospectiva, fue reconociendo cada una de las páginas, numeradas del cero al veintiuno, que le habían sido transmitidas en el idioma milenario, en que era comunicado el verbo a quienes eran hallados dignos de recibir la sabiduría y el poder.

Tres septenarios hacen veintiuno y siete ternarios señalan las siete razas, los siete principios y las siete generaciones. 

Más importante que la función es el conocimiento y nadie puede bañar su corazón en la sabiduría sí no ha renunciado antes a la vana ciencia de quienes defendieron en el pasado y defenderán en el futuro que saber es poder y poder es triunfar sobre la materia y los semejantes.

Todo es energía y fluye en movimiento constante. 

Quien pone su mente en las coordenadas verdaderas de tiempo y espacio, entra en comunicación con el gran mar del conocimiento y en él es acrisolado, transmutado y renacido a solas con el Cosmos, la esencia de toda cosa.

Cuando Eleuzel se hubo quedado solo en el camino y su maestro le fue arrebatado. recordó los versos que había escrito un día como apología del Gran Libro:

"Todo se ajusta ineludiblemente al tiempo y al espacio. 

Lo que en el planeta está sucediendo y va a suceder, ya fue antes de ahora. 
La gran rueda de doce radios gira ininterrumpidamente y nadie puede detenerla ni detenerse en su movimiento de morir y renacer."

ARCANOS MAYORES



0.- EL LOCO (EL DISCÍPULO)

El discípulo inició su camino, en solitario, en el momento en que comenzaba sobre el planeta un eclipse de sol.

No llevaba ni oro ni armas, tampoco estaba a su lado el maestro para acompañarle a través del maya, pero recordaba la voz:

EL DISCÍPULO COMO EL MAESTRO, ESTÁN FUERA DE TODO ORDEN, POR ENCIMA DE TODA LEY.

Por el camino algunos de los que le observaban te llamaban loco: los hechiceros y los perros intentaron hacerle variar de dirección para que cayera en un precipicio sin retorno.

Su tiempo se media por las lunas y su acción debía guiarse solamente por la dirección y la luz del sol.

En una mano llevaba el símbolo de la orden en que había sido iniciado: una rosa de color blanco.

Sobre los hombros apoyaba una vara con doble equipaje defendido por su mano izquierda: en el equipaje de atrás guardaba los signos y las claves para no detenerse ni errar en el camino, en el equipaje delantero acumulaba la sabiduría.

Sobre la cabeza del loco podía verse este símbolo: un círculo y una cruz en el centro, el signo del planeta donde debía conquistar la vieja serpiente.

El Loco no era el Loco, era el discípulo puesto en camino, llamado loco por quienes no habían tenido el valor de emprender la búsqueda alquímica del conocimiento.

CONTINUARA...
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